viernes, 21 de agosto de 2020

UFC on ESPN: Munhoz vs. Edgar

No es habitual que un evento estelar de la UFC enfrente a dos luchadores que vienen de sendas derrotas, pero ése es precisamente el aliciente extra del combate entre Pedro Munhoz y Frankie Edgar, que este sábado pondrá el colofón a un suculento menú de hostilidades en Las Vegas. 

 

Munhoz llega a este duelo tras más de un año sin pisar los octágonos. Lo hizo por última vez en junio de 2019, en el marco de UFC 238: Cejudo vs. Moraes, cuando una decisión unánime a favor de Aljamain Sterling cortó su racha de tres victorias consecutivas y frenó su escalada en los rankings de la división de los pesos gallo. Edgar, por su parte, viene de dos derrotas consecutivas. Tres en sus últimas cuatro peleas. Dos de ellas por K.O., las únicas finalizaciones que ha sufrido en sus quince años de carrera como profesional. Su pelea de este sábado supone, además, su debut como batntamweight, con lo que además de lidiar con las inseguridades internas generadas por sus últimos resultados, estará sometiendo a su cuerpo a un corte de peso inusitado con su 39 cumpleaños a la vuelta de la esquina.

Ex campeón de los pesos ligeros y eterno contendiente al cinturón de los pesos pluma, el peleador de Nueva Jersey asegura que sólo siente “salubridad” de cara a un combate que debía haberse celebrado originalmente el pasado mes de julio en el marco de UFC 251: Usman vs. Masvidal, y que fue aplazado a causa del positivo asintomático por COVID-19 de Munhoz. “Creo que todo lo que nos sucede en la vida pasa por nosotros, no contra nosotros”, asegura el siempre positivo luchador brasileño, que considera “un honor compartir el octágono con una leyenda” como Edgar. Eso no impedirá, desde luego, que Munhoz intente dar la bienvenida a la división a Edgar con puños cargados con dinamita (en su currículo ya figura un espectacular K.O. ante otro ex campeón, Cody Gardbrandt) y la sempiterna amenaza de sus temidas guillotinas. A sus 33 años, el de Sao Paulo es un artista marcial que continúa evolucionando, y su inteligente uso de patadas al cuerpo y a las piernas puede ser otra de las claves de la pelea, siguiendo el patrón que su compatriota José Aldo marcó, con el campeonato de Featherweight en juego, en sus dos victorias ante Edgar.

Ambos atletas tienen la misma estatura, 1.68, pero Frankie Edgar cuenta con un alcance de 1.73, ocho centímetros mayor que el de su rival. Además de esa pequeña ventaja, inusual para un luchador acostumbrado a ser el bajito en la pelea, Edgar cuenta con su movilidad, su fluidez en las transiciones entre grappling y striking y la intensidad que es capaz de mantener hasta el último momento como principales bazas. Y, por supuesto, con su experiencia. No en vano, The Answer ya se enfrentaba, y con éxito, a luchadores de la categoría de B. J. Penn hace una década. Y nadie, absolutamente nadie, ha pasado más tiempo que él sobre el octágono de la principal promoción de artes marciales mixtas del mundo: un total de más de siete horas y cuarto.

Al igual que Munhoz y Edgar, los protagonistas del co-estelar de la noche, Ovince Saint Preux y Alonzo Menifield, y los del antepenúltimo combate de la carta principal, Marcin Prachnio y Mike Rodríguez, se presentan en el UFC Apex de Las Vegas este sábado con el sabor de la derrota aún en los labios. Un póquer de guerreros en busca de redención. Una receta con aroma a K.O., sobre todo teniendo en cuenta que entre los cuatro semipesados suman 37. Y tampoco debemos olvidar la necesidad imperiosa de ganar con la que llegará al octágono Shana Danger Dobson, quien, tras tres peleas en la UFC,  aún no conoce la victoria. No lo tendrá fácil la peso mosca nacida en Florida, que se medirá a Mariya Agapova. La prometedora luchadora kazaja acumula tres victorias consecutivas y tiene, a sus 23 años (ocho menos que Danger Dobson), un envidiable récord de 9-1 que incluye siete finalizaciones. 

A.G./Round0MMA



viernes, 14 de agosto de 2020

UFC 252: Miocic vs. Cormier 3


El combate principal de UFC 252 es algo más que la entrega final de una trilogía entre dos de los peleadores más respetados de los últimos tiempos. Stipe Miocic vs. Daniel Cormier 3 es, para muchos, la pelea que zanjará definitivamente la discusión de quién es el mejor peso pesado en la historia de la UFC. Un KO en el primer asalto resolvió en julio de 2018 la primera pelea a favor de Cormier, que se convertía en Champ Champ, sumando el cinturón de los completos al de la división de los semipesados. Un KO técnico en el cuarto asalto devolvería en agosto de 2019 el título de campeón a Miocic. Este sábado, un año menos calderilla después, los dos vuelven a verse las caras, con las apuestas señalando a DC como ligero favorito y la jurisprudencia de los pesos pesados recordándonos que un golpe bien colocado puede cambiar la pelea en un instante.

 

Tampoco conviene parpadear en el evento co-estelar de la noche: Sugar Sean O´Malley vs. Marlon Chito Vera. O´Malley llega a este combate tras dos espectaculares finalizaciones ante José Alberto Quiñónez y Eddie Wineland, ambas en este mismo año, ambas recompensadas como actuaciones de la noche, y pone su condición de invicto en juego sobre el octágono ante un Vera que, dejando a un lado su controvertida derrota por decisión ante Song Yadong en su último combate, venía de encadenar cinco finalizaciones consecutivas. No son pocos los que apuntan a que el vencedor de esta pelea puede llamar pronto a las puertas del título de los pesos gallo en la UFC.

La cartelera principal de la velada se completa con el Junior dos Santos vs. Jairzinho Rozenstruik, otro duelo de los pesos completos que difícilmente necesitará de los jueces para decidirse; el John Dodson vs Merab Dvalishvilli y el Herbert Burns vs. Daniel Pineda. Más MMAdera para una velada que podía haber tenido aún más fuegos artificiales en liza si el positivo por COVID-19 de Ion Cutelaba no hubiera impedido su reencuentro sobre el octágono con Magomed Ankalaev

 

A.G./Round 0 MMA 

 

 

 

 

viernes, 7 de agosto de 2020

UFC Fight Night: Lewis vs. Oleinik


El Ultimate Fighting Championship regresa a su cuartel general en el Valle de Las Vegas, el UFC Apex, con un completo menú de hostilidades que tiene a Derrick The Black Beast Lewis (23-7-0-1) VS. Aleksei Boa Constrictor Oleinik (59-13-1) como cabeza de cartel. Un combate entre dos pesos pesados rebosantes de experiencia cuyo ganador es poco probable que se decida en las tarjetas de los jueces.

Lewis, ex contendiente al título que comparte el récord de mayor número de knockouts en la división (10) con dos ex-campeones, Junior dos Santos y Caín Velázquez, viene de ganar sus últimos combates por decisión, y ya ha avisado de que “algo loco” va a suceder en el octágono este sábado para que no se repita la película. Su rival, el único luchador en la historia de la UFC que ha logrado finalizar combates con un estrangulamiento Ezequiel, tampoco quiere dejar la decisión en manos de los jueces, pero su intención es plantear una pelea más metódica, una partida de ajedrez con la violencia de invitada.

La Boa Constrictor lleva casi un cuarto de siglo sometiendo a rivales, desde que debutara como profesional en su Ucrania natal con tan solo 19 años para llevarse la Minamoto Cup de 1996, cuando la UFC aún estaba dando sus primeros pasos y distaba aún mucho de ser el fenómeno global que es en la actualidad. Con más de setenta combates a sus espaldas, el ruso ha visto de todo en rings, jaulas y octágonos de medio mundo, y sabe qué debe hacer para anular los puntos fuertes de The Black Beast, pero eso no garantiza que Lewis, que llega al combate con ocho años menos y medio centanar de libras más que él, no pueda cazarle con un arranque explosivo. Sus rodillas voladoras las carga el diablo, y sus puños pueden aparecer en cualquier momento, como el as en la manga de un tahúr. Travis Browne, Marcin Tybura o Alexander Volkov pueden acreditarlo.

Más de cien combates y casi cuarenta años de experiencia como profesionales de las MMA entre ambos. Y, con una finalización sonada, cualquiera de los dos es aún capaz de llamar a las puertas del título de los pesos pesados de la UFC. 

Sin duda, una pelea que merece la condición de evento principal en una velada que también nos propone choques tan interesantes como el Beneil Dariush VS. Scott Holtzman, el Gavin Tucker VS. Justin Jaynes -un emparejamiento con todos los condimentos a priori para convertirse en pelea de la noche- o el Tim Means VS. Laureano Staropoli que cierra la carta preliminar, con ambos luchadores deseosos de olvidar sendas derrotas en sus últimos combates. Eso sí, mientras que El Matador argentino ha salido victorioso en siete de sus últimos ocho combates, el balance de The Dirty Bird en los últimos tres años es de tres victorias por cinco derrotas, por lo que toda la presión estará en su esquina. 

 

 

Sin embargo, si hay un luchador que llega a esta velada con la necesidad imperiosa de ganar, ése es Chris Weidman. El hombre que consiguió lo imposible en 2013, destronar al legendario Anderson Silva como campeón de los pesos medios, y que defendió el título y su condición de invicto contra el propio Silva y los también brasileños Lyotto Machida y Vitor Belfort, entró en barrena dos años después, tras perder el cinturón ante su compatriota Luke Rockhold, y acumula desde entonces un balance de una victoria y cinco derrotas, todas ellas por KO, algunos de ellos verdaderamente salvajes. 

Su intento de reconducir su carrera como semipesado quedó en escaramuza, tras perder en Boston ante Dominick Reyes en octubre del año pasado, y el combate de este sábado, en su regreso a su división natural, se plantea casi como un todo o nada para el All-American. Enfrente tendrá a Omari Akhmedov, número 11 en el ranking de los pesos medios y, en teoría, un rival más asequible que cualquiera a los que se ha enfrentado en los últimos años. Pero Akhmedov, que acumula cinco decisiones a su favor y un empate en sus últimos seis combates, no tiene intención de ponérselo fácil al ex campeón. 

 

A.G./Round 0 MMA

 

 

 

 

jueves, 30 de julio de 2020

La UFC regresa a Las Vegas


El coronavirus sigue teniendo al mundo atrapado en un mataleón asfixiante, pero los deportes de combate se resisten a ser sometidos. No podía ser de otro modo; es su naturaleza. Resistencia, resiliencia, superación. Adaptarse a la amenaza estudiando sus debilidades para aprovecharlas y minimizar las propias con esfuerzo y disciplina. Hacer frente a la adversidad sin dejar que el miedo tenga la última palabra. Y nunca, nunca, aceptar la derrota antes de que comience la pelea.

Esta es la actitud con la que la UFC ha convertido a la isla de Yas en Abu Dhabi en Fight Island, capital mundial de las artes marciales mixtas durante las últimas semanas. Para ello, la organización que preside Dana White, puso en marcha rigurosos protocolos de control y contención para garantizar la celebración de un póquer de veladas que se cerró el pasado fin de semana con UFC on ESPN: Whittaker vs. Till. Cuatro carteleras repletas de interesantes combates que han servido para consolidar a campeones y despedir a leyendas, para zanjar viejas disputas y crear nuevas rivalidades.

Y, por supuesto, para inyectar savia nueva al octágono con nombres propios que pronto serán cabeza de cartel por derecho propio. Y, entre esos nombres propios, ninguno suena con más fuerza que el de Khamzat ´Borz´ Chimaev. Tras lograr dos victorias apabullantes en tan solo diez días, récord absoluto en la UFC, el invicto de 26 años ha pasado de completo desconocido a luchador de moda. Sin duda, el hecho de que Conor McGregor y él ya estén lanzándose jabs desde las redes sociales no va a perjudicar el salto a la fama del Lobo checheno-sueco.


Pero ya habrá tiempo de hablar de Chimaev cuando se acerque su próximo combate, para el que, aparentemente, no habrá que esperar demasiado. Ahora toca centrarse en otra de las grandes promesas de la UFC, Edmen Shahbazyan (11-0). Representado por Ronda Rousey, leyenda viva del deporte, y entrenado por Edmond Tarverdyan desde que tenía diez años y era “un niño regordete que sólo quería perder peso”, el Chico de Oro armenio-americano pone este sábado en juego su condición de invicto ante el siempre peligroso Derek Brunson (20-7). Un duelo en la división de los pesos medios que será el evento principal de una sesión de combates que supone el regreso de la organización a su cuartel general en Las Vegas, el UFC Apex.

Brunson, un veterano con más de diez años de experiencia como profesional de las MMA y victorias ante luchadores de la talla de Lyoto Machida o Uriah Hall en su currículum -aquí cabría mencionar también su derrota ante Anderson Silva, unánimemente calificada como Robo del Año en 2017-, llega al enfrentamiento tras encadenar dos triunfos por decisión unánime ante Elias Theodorou e Ian Heinisch, y probablemente su intención sea arrastrar a su rival a las aguas profundas del tercer round. Hay que destacar que Shahbazyan sólo ha necesitado a los jueces para levantar el brazo en señal de victoria en uno de los once combates que ha disputado, una decisión dividida contra   el británico Darren Stewart. El resto de peleas del talentoso californiano de 22 años ni siquiera ha llegado al segundo asalto: nueve knockouts, una sumisión.



La experiencia del veterano contra la confianza del joven invicto. Ambos, con puños pesados. Las apuestas dan a Edmen Shahbazya como claro favorito, pero esto es MMA, y cualquier cosa puede pasar.

Kevin Holland vs. Trevin Giles; Lando Vannatta vs. Bobby Green, Vicente Luque vs. Randy Brown -otro combate para no parpadear- y Joanne Calderwood vs. Jennifer Maia -el esperado regreso de Jojo tras casi un año sin pisar el octágono- completarán la carta principal de un evento que, recordemos, iba a tener como pelea estelar a Holly Holm vs. Irene Aldana, hasta que un positivo por covid-19 de la peleadora mexicana obligó a la UFC a barajar de nuevo. Ninguna queja; los aficionados tendremos la oportunidad de disfrutar del combate entre la ex-campeona de Albuquerque y Aldana el próximo mes de octubre.


          A.G. /Round 0 MMA